Tara es Mi gatita. Y digo Mi porque éste, sin duda, ha sido un tema controversial.
Tara llego a mi vida un 28 de diciembre, hace unos meses apenas. Un par de semanas antes, una señora francesa que se dice llamar Anita, la habia publicado en Facebook. Yo respondi a su publicacion, interesada en adoptar a Nala, como se llamaba entonces. Anita llego a mi casa a “evaluar” si era yo una adoptante digna para la gatita. Dos semanas después me escribio para decirme que ya lo habia pensado bien y que preferia no darme a la gata en adopcion.
Un par de dias despues, Julie, la nueva dueña de la ex-casa de Anita, publicó a la misma gatita… yo le escribí enseguida y Julie me la llevó mas tarde. No se porque me gusta meterme en problemas…. honestamente yo no sabía que esta situación escalaría tanto.
Tara y yo hemos estado juntas desde entonces. Tara duerme conmigo, se apapacha en mis piernas y esta completamente adaptada con sus compañeros de vida.
Tara es, sin duda, la divinidad femenina más poderosa del panteón budista. Su nombre, en sánscrito, significa «estrella» y se cree que posee la capacidad de guiar a los devotos, como una estrella, en su camino espiritual.
